De qué se ha hablado en el congreso de sida más grande del mundo

Fuente: EL País

La 'drag queen' Jennifer Hopelezz se dirige al público en la 22ª Conferencia Internacional de Sida, que se ha celebrado en Ámsterdam.

Los congresos mundiales de sida, que se celebran cada dos años, tienen algo que los hacen distintos de cualquier otra conferencia médica: además de hacer un repaso a la última ciencia sobre el VIH, cuentan con un componente social que acapara buena parte de la atención. Porque en esta enfermedad, la estigmatización, las leyes, la discriminación y las decisiones políticas son casi igual de importantes que las investigaciones para acabar con ella.

El de Ámsterdam, que finalizó el pasado viernes tras una semana de sesiones, ha aportado más conversación en torno a estos asuntos que a los puramente científicos. Este es un resumen de lo más destacado que se ha hablado en Aids 2018.

No se consiguen los objetivos y falta dinero

Pocos lo dijeron claramente. La frase más repetida fue que “no estamos en la buena senda”. Pero la comunidad científica asume que resulta prácticamente imposible llegar al objetivo que la comunidad internacional se había marcado para 2020. Es el llamado 90-90-90: que el 90% de los portadores del virus conozca su condición, el 90% de ellos la trate y, de estos, el 90% tenga una carga viral indetectable. Y esto es, en buena medida, por la falta de fondos, que han decrecido en el último lustro. Si no suben las aportaciones de los donantes, “los logros de las últimas dos décadas pueden quedar en nada”, según Linda-Gail Bekker, presidenta de la Sociedad Internacional del Sida (IAS, por sus siglas en inglés, organizadora del congreso).

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