“No conozco ningún país donde no haya discriminación por sida”

Fuente: SINC

<p>Michel Kazatchkine en el Euroscience Open Forum, celebrado en Toulouse (Francia) del 9 al 14 de julio. / Sinc</p>

En 1983, antes incluso de que conociéramos la enfermedad, Michel Kazatchkine (París, 1946) atendió a una pareja de franceses repatriados de Camerún con un profundo déficit inmunitario. Fue su primer contacto con el sida. A partir de ese momento, la epidemia pronto llegó a Europa.

Durante la siguiente década Kazatchkine, que entonces era médico especializado en enfermedades autoinmunes o de déficit de la inmunidad, fue testigo de mucho sufrimiento porque ninguno de sus pacientes sobrevivió.

No fue hasta mediados de los años 90 cuando los tratamientos antirretrovirales empezaron a ser eficaces. La enfermedad dejó de ser una sentencia de muerte. Pero, en la actualidad, más de 15 millones de personas siguen sin tratamiento y muchas de ellas se enfrentan aún a la estigmatización y la discriminación.

“Si no aumentamos la ayuda internacional o la financiación local, las cantidades dedicadas a la lucha contra el sida no serán suficientes”, afirma Kazatchkine

En los últimos 30 años, Kazatchkine ha contribuido a la lucha contra el sida desde la medicina, la investigación y la política. En 2012 fue nombrado enviado especial del secretario general de la ONU sobre el VIH/sida en Europa del Este y Asia Central, donde las infecciones sufren un repunte.

Después de su paso por el Euroscience Open Forum (ESOF), celebrado en Toulouse del 9 al 14 de julio, el experto asistirá en unos días a la Conferencia Internacional sobre el sida en Ámsterdam para seguir luchando por un objetivo común: eliminar la enfermedad en 2030.

La semana pasada la revista The Lancet anunció la eficacia de una vacuna probada en adultos y que, a pesar del gran número de cepas del virus, parece funcionar en diferentes regiones.¿Qué supone este avance?

Es demasiado pronto aún para afirmar que hemos resuelto el problema de la vacuna. Las investigaciones llevan 30 años y siempre se han encontrado con grandes dificultades. La principal razón es que nadie se ha curado aún de la infección del VIH. Cuando haces una vacuna contra el sarampión, por ejemplo, sabes que la gente que se cura sola nunca más tendrá la patología gracias a sus anticuerpos y el objetivo es reproducirlos. En el sida no sabemos; todo está basado en hipótesis.

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