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Cada tres minutos, una adolescente contrae el VIH, según un informe de UNICEF

Fuente: Diario de Navarra

Prueba del VIH.

Alrededor de 30 adolescentes de entre 15 y 19 años contrajeron el VIH cada hora en 2017, según el nuevo informe de UNICEF ‘Women: At the heart of the HIV response for children’ (Mujeres: en el centro de la respuesta al VIH entre los niños), que ofrece estadísticas sobre la epidemia mundial del sida y su impacto sobre los más vulnerables.

“Se trata tanto de una crisis de salud como de capacidad para actuar. En la mayoría de países, las mujeres y las niñas carecen de acceso a información, a servicios o, incluso, a la posibilidad de decir ‘no’ a las relaciones sexuales inseguras. El VIH se propaga entre los más vulnerables y marginados, y deja a las adolescentes en el centro de la crisis”, explica Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF.

El informe, presentado en la Conferencia Internacional sobre el Sida que se celebra esta semana en Ámsterdam, revela que tan solo el año pasado, 130.000 niños, niñas y adolescentes menores de 19 años murieron a causa del sida, y 430.000, casi 50 por hora, contrajeron la infección.

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La cura del VIH se resiste. Este es prácticamente el único campo científico en el que el congreso AIDS 2018 no presenta avances

Fuente: El País

“Hemos aprendido mucho” es, en ciencia, lo que “lo hemos dado todo” es al deporte, el mensaje de que algo no ha funcionado. Y ese ha sido el planteamiento que esta mañana ha utilizado Sarah Fidler, del Imperial College de Londres, en la Conferencia Internacional sobre el Sida AIDS2018 que se celebra en Ámsterdam, al explicar lo sucedido con el ensayo más avanzado hasta la fecha para intentar una cura del VIH, el Diver. La prueba, basada en la estrategia kick and kill, que podría traducirse por sacar y matar, consistía en una combinación que juntaba un medicamento para obligar al virus a abandonar sus reservorios (los órganos como el cerebro en los que el VIH queda latente) seguido de un tratamiento antiviral para acabar con él. “No ha habido diferencia entre el grupo de control y el otro”, ha dicho la investigadora.

La cura del VIH es prácticamente el único campo científico —la parte social está, de momento, en un segundo plano de la agenda oficial— en el que el congreso, al que EL PAÍS ha acudido invitado por ViiV, no presenta avances. La gran esperanza futura es la vacuna. El ensayo de un modelo mosaico, que cotiene parte de las muchas cepas del VIH que existen, sigue adelante. Frank Tomaka, del laboratorio Janssen, ha anunciado pruebas ya en África, una vez se ha visto que el prototipo genera una respuesta inmune duradera de, al menos, un año y sin efectos adversos. Queda, por tanto, un largo camino.

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Más de 15.000 personas de todo el mundo se encuentran en la conferencia internacional de Ámsterdam para debatir los últimos avances y los problemas en torno al VIH

Fuente: El País

Los voluntarios Jevany Catherine (a la derecha) y Tjark Blackmore en la conferencia anual sobre VIH, en Ámsterdam.

Cientos de lazos rojos decoran estos días la capital de los Países Bajos; en sus tranvías y en carteles de las calles de toda la ciudad hay un mensaje: “Sida: un millón de muertes al año. Población de Ámsterdam: 900.000”. La ciudad acoge desde este lunes y durante toda la semana la conferencia internacional sobre VIH (Aids2018), uno de los mayores eventos sobre salud que se celebran en el mundo.

Más de 15.000 personas —entre las que hay 800 periodistas de todo el mundo— estarán presentes en una cita que combina la exposición pública de los últimos avances médicos y científicos contra la enfermedad que ha sido durante años la infección más letal del mundo —desde hace tres la tuberculosis se cobra más víctimas— con un importante componente de la sociedad civil. Si algo bueno tiene el sida, es que es capaz de movilizar por una misma causa a cientos de organizaciones que luchan por el acceso equitativo a un tratamiento que convierte este mal potencialmente mortal en una enfermedad crónica y que se rebelan contra el estigma y la criminalización de quienes la sufren. Un ejemplo es el de los seropositivos en ciertos países de oriente próximo, como Omar Sharif Jr., el nieto del célebre actor, que presentó la gala de inauguración: “Fui la primera personalidad pública que se declaró gay en mi región [es procedente de Egipto]. No es fácil, como sucede con los portadores del VIH, sufrí insultos y amenazas de muerte”. Como dijo en el acto Peter Reiss, presidente local del congreso, “es tan necesaria una vacuna contra el virus como contra el estigma que produce”.

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La lucha contra el sida se sube a la ola del #MeToo

Fuente: El País

Desde hace meses, los ecos del movimiento feminista #MeToo resuenan en casi todas las esquinas del planeta. Una mayor concienciación sobre la violencia contra las mujeres empieza a calar. Una oportunidad que los responsables de otra batalla aún por ganar, la del sida, no quieren dejar pasar. Sobre todo, subrayan, porque hay un vínculo demasiado estrecho entre la violencia de género y esta enfermedad.

“Tenemos que usar el #MeToo, esta ola que nos obliga a revisar cuestiones de discriminación, de violencia en la comunidad, de marginación de las mujeres”, afirmó en París el director ejecutivo de Onusida, Michel Sidibé. “Hay que usar este movimiento para reforzar el vínculo, que ya existía, de la lucha contra el sida y la violencia contra las mujeres”, insistió el miércoles al presentar los no muy alentadores datos del último informe anual sobre la batalla contra el VIH-Sida en el mundo.

La lucha contra el sida se sube a la ola del #MeToo

Datos recabados por Onusida durante 2017 dan una idea del problema. Cada semana, unas 7.000 mujeres jóvenes, de entre 15 y 24 años, son infectadas con el virus. En África subsahariana, tres de cada cuatro nuevas infecciones afectan a mujeres adolescentes de 15 a 19 años. Además, las mujeres de 15 a 24 años son dos veces más susceptibles que los hombres de vivir con VIH.

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“No conozco ningún país donde no haya discriminación por sida”

Fuente: SINC

<p>Michel Kazatchkine en el Euroscience Open Forum, celebrado en Toulouse (Francia) del 9 al 14 de julio. / Sinc</p>

En 1983, antes incluso de que conociéramos la enfermedad, Michel Kazatchkine (París, 1946) atendió a una pareja de franceses repatriados de Camerún con un profundo déficit inmunitario. Fue su primer contacto con el sida. A partir de ese momento, la epidemia pronto llegó a Europa.

Durante la siguiente década Kazatchkine, que entonces era médico especializado en enfermedades autoinmunes o de déficit de la inmunidad, fue testigo de mucho sufrimiento porque ninguno de sus pacientes sobrevivió.

No fue hasta mediados de los años 90 cuando los tratamientos antirretrovirales empezaron a ser eficaces. La enfermedad dejó de ser una sentencia de muerte. Pero, en la actualidad, más de 15 millones de personas siguen sin tratamiento y muchas de ellas se enfrentan aún a la estigmatización y la discriminación.

“Si no aumentamos la ayuda internacional o la financiación local, las cantidades dedicadas a la lucha contra el sida no serán suficientes”, afirma Kazatchkine

En los últimos 30 años, Kazatchkine ha contribuido a la lucha contra el sida desde la medicina, la investigación y la política. En 2012 fue nombrado enviado especial del secretario general de la ONU sobre el VIH/sida en Europa del Este y Asia Central, donde las infecciones sufren un repunte.

Después de su paso por el Euroscience Open Forum (ESOF), celebrado en Toulouse del 9 al 14 de julio, el experto asistirá en unos días a la Conferencia Internacional sobre el sida en Ámsterdam para seguir luchando por un objetivo común: eliminar la enfermedad en 2030.

La semana pasada la revista The Lancet anunció la eficacia de una vacuna probada en adultos y que, a pesar del gran número de cepas del virus, parece funcionar en diferentes regiones.¿Qué supone este avance?

Es demasiado pronto aún para afirmar que hemos resuelto el problema de la vacuna. Las investigaciones llevan 30 años y siempre se han encontrado con grandes dificultades. La principal razón es que nadie se ha curado aún de la infección del VIH. Cuando haces una vacuna contra el sarampión, por ejemplo, sabes que la gente que se cura sola nunca más tendrá la patología gracias a sus anticuerpos y el objetivo es reproducirlos. En el sida no sabemos; todo está basado en hipótesis.

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(Castellano) Comunicación para el cambio de comportamiento (CCC) para el VIH/SIDA

Fuente: Son de Tambora

Este documento describe la estrategia de la CCC de Family Health International para el VIH/SIDA; y se ha desarrollado para ser usado por los donantes, socios, colaboradores y colaboradores potenciales. Describe los factores a considerar en la planificación de un programa de CCC, las estrategias y monitoreo, además de los desafíos a enfrentar.

La Comunicación para el Cambio de Comportamiento (CCC) es un proceso interactivo con las comunidades (integrado en un programa general) para desarrollar mensajes y enfoques adecuados usando una variedad de canales de comunicación para desarrollar comportamientos positivos; promover y sostener el cambio de comportamiento individual, de la comunidad y de la sociedad; y mantener comportamientos apropiados.

En el contexto de la epidemia del SIDA, la CCC es una parte esencial de un programa integral que incluye tanto servicios (médicos, sociales, psicológicos y espirituales) como productos básicos (p.ej., condones, agujas y jeringas). Antes de que las personas y las comunidades puedan reducir su nivel de riesgo o cambiar el comportamiento, deben primero aprender datos básicos acerca del VIH y SIDA, adoptar actitudes clave, aprender a establecer aptitudes y tener acceso a productos y servicios apropiados. También deben percibir su entorno como apoyo al cambio de comportamiento y al mantenimiento de comportamientos sanos, y como una ayuda a la búsqueda de tratamientos apropiados para la prevención, la atención y el apoyo.

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Escuchar y Curar. Una Evaluación del Proyecto de Radio Intercultural para Prevenir y Reducir la Violencia de Género y el VIH/ SIDA de Minga Perú

Fuente: The Communication Initiative 

Listening and Healing, An Assessment of Minga Peru’s Intercultural Radio Educative Project to Prevent and Control Domestic Violence and HIV/AIDS, es un documento producido por Arvind Singhal y Lucia Dura, en el que se describen los principales hallazgos de una evaluación individual al Proyecto de Radio Educativa Intercultural desarrollado por Minga Perú para luchar contra la violencia y el VIH/SIDA en las comunidades rurales y escuelas del Amazonas peruano.

Bienvenida Salud, es un programa de media hora de duración, emitido tres veces a la semana (miércoles, jueves y viernes) a las 5:30 am (la hora en que despierta la mayoría de personas en el Amazonas), y retransmitido los mismos días en la tarde. Ha sido diseñado con el propósito de entretener y educar a la audiencia en su conocimiento sobre salud reproductiva, derechos sexuales y equidad de género, creando actitudes favorables y modificando normas sociales.

Para mediados de abril de 2007, Minga Perú había transmitido más de 1.100 episodios de Bienvenida Salud, alcanzando una audiencia de casi el 50% de habitantes propietarios de radios en la región de Loreto. Las historias del programa están basadas en eventos de la vida real, y usualmente enviados por Minga a través de cartas, correo personalizado e incluso en barco. Para motivar la participación de la audiencia en el diseño de Bienvenida Salud, Minga ha realizado acuerdos con compañías de botes para transportar cartas de los oyentes del interior de la selva Amazónica hasta la ciudad de Iquitos, donde están localizadas las oficinas centrales de Minga. De esta manera, Minga asume a su audiencia no solo como consumidores pasivos, sino como productores activos del programa.

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En Venezuela, el aumento del sida amenaza a toda una población indígena

Fuente: New York Times

JOBURE DE GUAYO, Venezuela — Después de que los vecinos se fueron a hacer sus tareas domésticas, Rafael Pequeño finalmente se quedó a solas con el jefe y abrió la libreta que tenía en su regazo. Los hombres estaban sentados en un palafito, una cabaña de techo de palma construida sobre pilotes en el delta del río Orinoco.

Habían pasado dos años desde la última vez que Pequeño, un enfermero, había visitado esta aldea indígena empobrecida en el este de Venezuela. En su cuaderno tenía un registro de los pacientes que habían participado en un programa de tratamiento del VIH; una iniciativa que, como el resto del sistema de salud pública del país, ha colapsado.

Pequeño tomó la lista de los infectados y comenzó a leerla:

“Armando Beria”, dijo en voz alta.

“Todavía sigue aquí”, respondió el jefe, Ramón Quintín.

“Ebelio Quinino”, continuó el enfermero.

“Sigue aquí”.

“Mario Navarro”.

“Muerto”.

“Wilmer Medina”.

“Muerto”.

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